Invertir en madera, un negocio ¿rentable?

Un negocio por definición puede ser rentable o no, y mirar si ha sido rentable en el pasado es muy peligroso porque lo que ha funcionado ayer, no tiene por qué funcionar hoy. Esta máxima también es aplicable a la inversión en madera, que ha sido un negocio rentable durante algunos años, llegando a retornos que han superado el 10%. Para invertir en madera se puede hacer de dos formas. O bien directamente: adquisición de terrenos, plantación de árboles y venta posterior de la madera; o bien indirectamente: a través de empresas que ofrecen la posibilidad de comprar árboles cuya madera será vendida después.

La segunda opción es más cómoda ya que el inversor no tiene que preocuparse de nada. Generalmente se invierte en maderas nobles, que tienen más valor y de cuya venta se obtiene una mayor rentabilidad. La inversión mínima para obtener rendimientos interesantes suele situarse alrededor de los 3 mil euros, aunque algunas empresas admiten montantes menores.

El principal hándicap de la inversión en madera es el horizonte temporal, que es a largo plazo. Algo lógico teniendo en cuenta que el árbol ha de crecer y desarrollarse antes de ser talado y vendido. Dependerá del tipo de árbol en el que invirtamos, pero hay que calcular mínimo un ciclo de 10-12 años que se puede alargar incluso a los 20. La revalorización de la madera parece segura a día de hoy, pero ¿quién nos asegura que en quince años no se invente un material de la misma calidad, más barato y con funciones parecidas? Parece improbable, pero tenga en cuenta que en la inversión siempre hay un grado de riesgo, por pequeño que parezca.

Normalmente, las empresas intermediarias son las que presentan paquetes de compra con un número determinado de árboles y una rentabilidad futura que dependerá del desarrollo del precio de la madera en el mercado. Lo habitual es que la comisión de estas empresas sea del 10-12%, un dinero que cobran en concepto de cuidado de los árboles y posterior venta de la madera.

Probablemente un inversor potencial en madera se planteará qué pasa con la climatología si es adversa y destruye algunos árboles cuando éstos son pequeños, o qué sucedería en el caso de que un incendio o una plaga destruyeran la madera. Por norma general, las empresas, cuando llega un inversor, incluyen un seguro que proteja la plantación en caso de incendio, plagas de insectos o desastres naturales De lo contrario, cualquier circunstancia fatídica haría añicos las rentabilidades de los inversores.

En la teoría hay tres factores que van a garantizar una rentabilidad: que el propio suelo se revaloriza con el paso del tiempo, que el árbol crece y por lo tanto incrementa su valor en relación al que tiene cuando es plantado, y que la madera con el paso de los años también incrementa su valor.

Aunque todo parece indicar que esto será así, hay que ser conscientes de que esta inversión entraña en sí misma un riesgo, aunque sea menor que el de otras inversiones, porque ¿quién nos asegura que el suelo se revalorice o que el precio de la madera siga in crecendo? Asimismo, el horizonte temporal es muy amplio en esta inversión, por lo tanto lo mejor es barajar los pros y los contras y tomar una decisión meditada.

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